año escolar

Por Linda Ojeda

Luego de unas merecidas vacaciones ya se acerca el nuevo año escolar. Con la pandemia hubo una ruptura en la cotidianeidad que afectó la salud física, social y emocional de todos.

Cuando los lazos sociales y emocionales se ven afectados es difícil obtener resultados académicos positivos, por eso es importante establecer una estructura funcional que atienda las necesidades de los estudiantes de cara al inicio escolar.

Atender el rezago escolar es un aspecto prioritario, sin embargo, para lograr que sea un éxito hay que fortalecer la salud social y emocional de los estudiantes. A continuación algunas ideas para un buen inicio escolar.

1. Reflexiones personales

Hablar o escribir sobre las experiencias vividas durante el confinamiento permitirá liberar esas emociones que marcaron o afectaron su salud emocional. Algunas preguntas claves pueden ser:
– ¿Cómo la pandemia del COVID-19 cambió tu vida?
– ¿Qué sentimientos y emociones provocó en ti el confinamiento?
– A pesar del confinamiento, ¿hubo algún aspecto positivo que quieras destacar? Explica.
– ¿Cómo comparas la educación presencial vs. la educación a distancia? ¿Cuál prefieres tú? ¿Por qué?

2. Construir vínculos sociales durante el año escolar

Probablemente, muchos estudiantes aunque vienen de la misma comunidad no viven cerca unos de otros. La base de una buena educación es lograr construir vínculos de apoyo entre compañeros de clase, familia y personal docente. El afecto y la empatía mejora el aprendizaje de los estudiantes.
Una idea para lograr construir esos vínculos puede ser proveer un espacio para que los estudiantes conversen entre sí. Recuerde que llevan tiempo sin reunirse y necesitan conectarse socialmente.
En las prácticas pedagógicas incluye actividades con lecturas y/o pensamientos en las que trabaje las emociones y actitudes de los estudiantes ante diferentes situaciones. La participación activa en la discusión de temas relevantes fomenta vínculos sociales, mejora la cognición y propicia escenarios de aprendizaje significativos.

3. Fomentar las bellas artes

No hay duda de que las artes contribuyen en el desarrollo integral mejorando las habilidades cognitivas, creativas, emocionales y físicas del ser humano. Mediante el dibujo, la danza, la pintura, etc. El estudiante puede expresar sus sentimientos, su mundo interior y su capacidad para crear e innovar. Provea actividades que involucren las artes de forma individual y colectiva.
Si el objetivo es que los estudiantes comiencen un año académico con interés y entusiasmo hay que reforzar y mejorar la calidad del aprendizaje. Eso implica crear escenarios educativos social y emocionalmente afectivos que promuevan el trabajo en equipo, las actividades artísticas, la diversidad de pensamiento y la seguridad física y emocional del estudiante.

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