En muchos salones de clase de español, conviven estudiantes con diversos perfiles lingüísticos. Los hablantes de herencia hispana ocupan un lugar importante. Es fundamental validar su identidad cultural y lingüística implementando actividades o prácticas inclusivas que fomenten la confianza y la conexión. Aquí compartimos algunas ideas para ayudar a los hablantes de herencia hispana a sentirse representados desde el primer día.
El primer paso es reconocer y validar la identidad lingüística y cultural de los hablantes. Antes de comenzar cualquier actividad es necesario hacer una prueba diagnóstica sobre las destrezas y habilidades de los estudiantes, ya que algunos pueden dominar la oralidad y otros la escritura.
Actividad sugerida: “Así nos comunicamos en casa”
Motiva a los estudiantes a escribir palabras o frases que suelen usar en el hogar. Divide el grupo en pequeños subgrupos para que comparen las variantes de los términos, por ejemplo, “china”, “naranja”, etc. Luego, discute cómo cambia el idioma español según la región o familia. Con esta actividad, además de valorar la diversidad lingüística, reconocen que su forma de hablar también es válida.
Los hablantes de herencia hispana ya poseen conocimientos lingüísticos y culturales que nos facilita la tarea de construir el aprendizaje a partir del conocimiento previo. Una estrategia educativa es tratar de incorporar temas familiares como la comida y las tradiciones en el desarrollo de las destrezas académicas.
Actividad sugerida: “Mi historia, mi voz”
El objetivo de esta actividad es desarrollar la escritura creativa y significativa. Los estudiantes deben redactar una breve historia relacionada con su cultura. Para fomentar el trabajo en grupo, asigna parejas para que revisen el vocabulario y luego hagan una presentación oral. Esto fortalece la conexión entre la experiencia personal y el aprendizaje académico.
Un salón inclusivo no solo enseña el idioma, sino que refleja las culturas de sus estudiantes. Si quieres fomentar un ambiente culturalmente relevante, debes mostrar materiales auténticos y permitir que los estudiantes aporten con elementos que los identifiquen culturalmente.
Actividad sugerida: “Nuestra cultura en el aula”
En el currículo académico se puede integrar la cultura del estudiantado de muchas maneras. Por ejemplo, puedes asignar a cada estudiante que traiga una imagen, un objeto, una receta, una obra o una canción que represente su cultura. Motívalos a que expresen oralmente el significado y luego, crear un mural o una exposición cultural. Así, logras convertir la sala de clases en un espacio representativo, inclusivo y significativo.
Ayudar a los hablantes de herencia hispana a sentirse representados desde el primer día no requiere grandes cambios, sino una pedagogía consciente y culturalmente sensible. Crear entornos inclusivos, significa reconocer sus fortalezas, validar su identidad y ofrecer oportunidades para crecer académicamente sin perder la conexión con su cultura y su lengua.
Por Linda Ojeda
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