Evelyn Silva

Con la llegada del mes de diciembre, los hogares alrededor del mundo se visten de colores, canciones y de luces que celebran, en la mayoría de los casos la unión familiar y la alegría de la vida. Los Estados Unidos, por ser una nación que ha acogido a inmigrantes de múltiples nacionalidades, cuenta una riqueza cultural muy diversa.

En las comunidades centroamericanas, en especial, las comunidades en las que predominan los inmigrantes mexicanos, festejan “Las Posadas”. Esta celebración popular comienza el 16 de diciembre y se extiende hasta el 24 de diciembre. Esta celebración tiene un marcado trasfondo religioso y cristiano, ya que recuerda el viaje de María y José desde la ciudad de Nazaret hasta Belén en la víspera del nacimiento del niño Jesús.

En México, la celebración consiste en un recorrido con imágenes y estatuas de los dos peregrinos, María y José, quiénes ante la inminencia del nacimiento de su hijo, “piden posada” tocando la puerta de varias viviendas. La dramatización de este pasaje bíblico lleva a los participantes de la procesión a llamar a la puerta de distintos domicilios y, finalmente, en uno de ellos se les brinda albergue.

A partir de este momento comienza el festejo y la protagonista del mismo es “la piñata de siete picos”. Los picos representan los pecados capitales y con una vara de madera, los invitados, golpean la piñata, representando la victoria del bien sobre el pecado. De la piñata caen dulces y frutas.

En los Estados Unidos, la celebración es más íntima y aunque no se realizan procesiones religiosas, los inmigrantes centroamericanos se las ingenian para reunirse en la casa de amigos y familiares para compartir rezando y  cantando villancicos, comiendo buñuelos y tamales o bebiendo ponche caliente. Eso sí, ¡la piñata no puede faltar!

Otra celebración que engalana los festejos por fin de año, es “el festival de las luces”, más conocido como Hanukah. La palabra Hanukah  en hebreo significa “inauguración” y conmemora la reinauguración del Templo de Jerusalén después del saqueo al que fue sometido por los practicantes de otras religiones en el Oriente medio. Esta celebración judía y su final, coincide con la celebración de Navidad cristiana.

La festividad de Hanukah  dura ocho días y cada día, después de la puesta del sol, se enciende una vela en el candelabro o Menorah. Durante los festejos, las familias se reúnen durante los ochos días para intercambiar mientras que los niños  comparten juegos y canciones.

Es también esta celebración un deleite gastronómico pues suelen servirse platos típicos como las latkes que son unas tortas hechas a base con masa de papas o las sufganiot,  que son unas bolitas de masa rellenas de mermelada. Ambos platillos se fríen en aceite y para muchos, el aceite que se utiliza en estas delicias culinarias recuerda la vasija con aceite que mantuvo encendida la llama del Menorah.

Las celebraciones anteriores están vinculadas, de maneras diferentes, a la celebración de la Navidad. Sin embargo, hay una festividad muy especial y no tan conocida, que revive la herencia africana: Kwanzaa. Kwanzaa es una celebración laica, nacida al calor de los eventos políticos y socioculturales que libraron los afro-estadounidense durante su lucha por los derechos civiles y la equidad racial.

La primera celebración de la Kwanzaa tuvo lugar el 26 de diciembre de 1966 y fue organizada por Dr. Maulana ‘Ron’ Karenga, un activista afroamericano e incansable luchador por los derechos civiles de su comunidad. Utilizando una frase que provenía del idioma sus ancestros africanos, swahili,  Kwanzaa evoca a los primeros frutos de la cosecha.

Durante siete días, las familias participan en rituales y ceremonias que incluyen libaciones, donde los participantes del homenaje beben de una misma copa para simbolizar un compromiso de unión y fraternidad. Tambión se degustan frutas frescas y se ilumina la kinara, un candelabro especial que representa  cada día de la semana.

De la misma manera, las familias decoran sus casas con objetos de arte, telas y lienzos con motivos africanos para resaltar y homenajear a sus antepasados. La festividad de Kwanza generalmente es celebra por la comunidad estadounidense para crear un vínculo de solidaridad y hermandad.

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