Por – Linda Ojeda

Si de palabras interesantes, raras o extrañas se trata, el idioma español es muy abracadabrante, es decir, muy sorprendente. Basta con otear o escudriñar con mucho cuidado algunas páginas del diccionario para encontrar un sinnúmero de palabras poco comunes e inusuales. Y es que la riqueza léxica del español es tan amplia que goza de valor y reconocimiento mundial. 

Los esfuerzos académicos han sido consistentes en tratar de reforzar el aprendizaje dentro de contextos psicolingüísticos. La enseñanza y adquisición del vocabulario no solo debe estar dirigida a enriquecer o acrecentar el vocabulario del hablante, sino que el objetivo primordial es que pueda proveer infinidad de opciones léxicas para ser empleadas en las actividades y conversaciones cotidianas en todos los niveles culturales. 

Una manera práctica y sencilla para aprender palabras nuevas es hacer uso del diccionario, bien sea para entender el significado o para aprender los sinónimos y antónimos que puedan relacionarse con el concepto. Existen muchas palabras extrañas e inusuales que podemos incorporar o emplear en nuestras actividades o conversaciones cotidianas.

Por ejemplo si estas en el cine disfrutando de una película familiar, es común escuchar el plañir de un niño, que no es otra cosa que un gemido o sollozo. Aunque el suceso pueda ser anodino o insignificante, lo más seguro la madre abandonará la sala con su hijo antes de que las personas formen una escaramuza o riña ante el engorroso (incómodo, molestoso) suceso.

¿Te gusta la aventura y visitar lugares extraños? Puedes planificar un recorrido por montañas y campos arcanos, recónditos o secretos. Quizás, durante el recorrido te encuentres con una espelunca, cueva o gruta. ¡Sería muy abracadabrante! Lo sorprendente y maravilloso de visitar cavernas es que te hacen sentir que estas en un dédalo o laberinto. Pero cuidado, no sea que con la euforia de lo vivido y por el largo recorrido te sientas exinanido o falto de vigor y tengas que pedir opitulación (auxilio).  

A veces nos enfrentamos a situaciones incómodas y atípicas (diferentes, distintas, anómalas). Por ejemplo, me contaba mi vecina que a su casa entró un farabusteador, ladrón muy diligente. Al verlo se sintió irresoluta (indecisa, dudosa, vacilante) de enfrentarlo o salir despavorida (atemorizada, espantada). Ante la lobreguez (falta de luz) que había en su casa apenas pudo atisbar, distinguir u observar de quién se trataba realmente. Su nieto había llegado de sorpresa y antes de que esta arremetiera (embistiera, agrediera) en su contra, le pidió la bendición y le dio un ósculo (beso) en la mejilla. 

Como puedes ver existen muchas palabras que, aunque son inusuales, bien pueden emplearse en las conversaciones cotidianas. Todo hablante debe enriquecer su léxico, ya sea mediante actividades académicas o por determinación autodidacta. La adquisición de un vocabulario rico y vasto propicia conversaciones interesantes entre personas de cualquier nivel sociocultural. Utiliza un diccionario y verás la cantidad de palabras que podrás descubrir.

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