Por Andreina Ibarra

Desde el ceviche de Perú hasta el asado argentino, la pasión por la buena comida es la mejor excusa para planear una ruta gastronómica en América Latina. A lo largo y ancho del planeta podemos encontrar un sinfín de sabores inigualables, pero los colores, variedad e incluso excentricidad de los platillos latinoamericanos son una aventura en la que definitivamente te querrás embarcar.

Ahora bien, para hacer una ruta gastronómica hay que tener interés en determinados productos, platos y zonas. También es válido documentarse en Internet o guías turísticas, aunque a veces resulta incomprensible cómo los lugares donde se come más rico están lejos de tener mucha publicidad e incluso de ser reconocidos dentro de su propio país, pero en este punto es donde incide nuestro espíritu aventurero y las ganas de conocer los sabores de Latinoamérica. 

En Perú podemos encontrar paisajes tan impactantes como Machu Picchu o el Cuzco, pero el ceviche es su representante más reconocido a escala internacional, además de ser símbolo de identidad nacional para los peruanos. El cuy, la causa rellena, el ají de gallina y la papa a la huancaína son otros platos tradicionales de la cocina peruana. 

En el ceviche podrás degustar la suavidad del pescado marinado a base de limón, con el toque picante de la cebolla morada y el encanto del cilantro,  mientras que el Cuy es frito en abundante aceite, normalmente en una cocina hecha de piedras, y es acompañado de papas sancochadas y ensalada. 

Si de tradición milenaria hablamos, también debemos mencionar a México con sus sabores intensos en cada receta. Los tacos al pastor, las enchiladas y la cochinita pibil son solo algunos de los platos más populares entre los turistas, quienes como requisito indispensable también deben ser amantes del picante. 

Tomate, cebolla y chiles rojos, verdes y amarillos son ingredientes indispensables en casi todas las comidas típicas, por lo que cada bocado es un festín de sentidos. Otros platos que sin duda alguna deberías probar en México son los totopos, el mole, los chapulines, la sopa de lima y los tamales. 

Si viajas a Brasil tienes que probar la Feijoada, una de las comidas más tradicionales en Portugal también. Se trata de un guiso de frijoles negros con carne de cerdo, el cual se sirve con arroz, harina de mandioca y naranja. Otros platos reconocidos a escala internacional son la vatapá, el acarajé, la picanha y la moqueca de pescado. 

Un poco más al sur nos encontramos con el asado argentino, cuya gastronomía es deleitada anualmente por millones de turistas. Entre los cortes más deliciosos destacan el matambre, tira de asado o churrasco, tapa de asado, vacío, bife de chorizo y entraña, además de las achuras que son poco tradicionales en otras partes del mundo, tales como el intestino de la vaca o las mollejas que se obtienen del corazón o la garganta.

En el país austral también destacan las empanadas de carne, chorizos criollos, milanesas, el histórico locro y todo tipo de pastas frescas, herencia de la migración italiana. Y si prefieres los dulces también tienes que probar los alfajores rellenos de dulce de leche, las medialunas de manteca, entre otros. 

Si pasas por Chile no puedes dejar de probar la corvina a la mantequilla negra, el congrio Margarita o las omelettes, mientras que en Venezuela no te arrepentirás de probar las arepas, el pabellón criollo, la cachapa o el asado negro. 

En Bolivia sin duda alguna hay que probar la chicha, el ají de lengua, la leche asada o el picante de pollo, y de Colombia no te puedes ir sin probar la mazamorra o el plato típico antioqueño que tiene frijoles, arroz, huevo, tajadas de plátano maduro, chicharrón, carne molida, morcilla y aguacate (palta).

¿Ya decidiste qué país te gustaría conocer? Entonces llegó la hora de diseñar tu ruta. Puedes arrancar por los restaurantes más reconocidos y seguidamente con los más pequeños y simples. 

También hay otras recomendaciones básicas: trata de no repetir el tipo de negocio como una panadería o confitería, por ejemplo; investiga muy bien las direcciones y horarios, y mantén preparada tu cámara para inmortalizar ese mágico momento en el que el delicioso platillo llega a tu mesa. 

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